```html
Barras de crema pastelera con queso crema: un postre de dos capas irresistible
Imagina la suavidad del queso crema fundiéndose con la cremosidad de una auténtica crema pastelera, todo sobre una base crujiente y mantecosa. Estas barras son el equilibrio perfecto entre una tarta de queso y un flan, creando un postre único que robará el protagonismo en cualquier ocasión. Ideal para celebraciones, reuniones o simplemente para consentirte con algo extraordinario.
¿Por qué esta receta se convertirá en tu favorita?
- Sin complicaciones: ¡Olvídate del baño María! Es mucho más sencillo que una tarta de queso tradicional.
- Doble placer: Dos capas que se complementan a la perfección: la cremosidad del queso y la ligereza de la crema pastelera.
- Textura de ensueño: Firme al cortar, pero se derrite en el paladar como un suspiro.
- Mejora con el tiempo: Prepararla con anticipación realza sus sabores. ¡Más rica al día siguiente!
Ingredientes: lo que necesitas para triunfar
Para la base crujiente
- 1 ½ tazas (190 g) de harina común
- ½ taza (100 g) de azúcar granulada
- ½ taza (115 g) de mantequilla fría, en cubos
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
Para la capa de queso crema
- 225 g de queso crema, a temperatura ambiente
- ¼ taza (50 g) de azúcar
- 1 huevo grande
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
Para la crema pastelera
- 2 tazas (480 ml) de leche entera
- 3 huevos grandes
- ½ taza (100 g) de azúcar
- 2 cucharadas de maicena
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- Una pizca de sal
Para decorar (opcional)
- Frutos rojos frescos
- Azúcar glass espolvoreada
- Salsa de caramelo
Instrucciones paso a paso: el camino al éxito
1. Prepara la base
Precalienta el horno a 175°C (350°F). Forra un molde cuadrado de 20x20 cm con papel vegetal, dejando sobrante en los bordes para facilitar el desmolde.
En un procesador, mezcla la harina, el azúcar, la mantequilla fría y la vainilla hasta obtener una textura arenosa. Presiona esta mezcla en el fondo del molde con los dedos o una cuchara, formando una capa uniforme. Hornea durante 15 minutos o hasta que los bordes estén ligeramente dorados.
2. Capa de queso crema
Mientras la base se hornea, bate el queso crema con el azúcar hasta que esté cremoso. Incorpora el huevo y la vainilla, mezclando solo hasta integrar. Vierte esta preparación sobre la base aún caliente (esto evita grietas) y alisa la superficie con una espátula.
3. Crema pastelera
En una cacerola, combina la leche, los huevos, el azúcar, la maicena, la vainilla y la sal. Cocina a fuego medio, revolviendo constantemente con unas varillas, hasta que la mezcla espese (unos 8-10 minutos). Para una textura impecable, cuela la crema sobre la capa de queso crema.
4. Horneado y enfriado
Hornea durante 25-30 minutos, hasta que los bordes estén firmes pero el centro aún tenga un ligero movimiento. Deja enfriar a temperatura ambiente durante 1 hora, luego refrigera por al menos 4 horas (¡mejor si es toda la noche!).
5. ¡Momento de disfrutar!
Pasa un cuchillo por los bordes y, con ayuda del papel vegetal, retira las barras del molde. Corta en cuadrados o rectángulos, decora al gusto y sirve bien frío. Cada bocado será una explosión de texturas y sabores.
Secretos para unas barras perfectas
- Queso crema a temperatura ambiente: Así evitarás grumos y lograrás una textura sedosa.
- Cuela la crema pastelera: Este pequeño paso marca la diferencia en la suavidad final.
- Paciencia al enfriar: Esperar a que esté completamente frío garantiza cortes limpios y una textura ideal.
- Molde de vidrio: Distribuye mejor el calor para un horneado uniforme.
¿Listo para sorprender a todos con este postre de dos capas? ¡Manos a la obra y a disfrutar de cada mordisco!
```
