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Quesadilla de carne más quesosa

by sp_keylyn_admin
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¡Hola, amiga! Quesadilla de carne asada que te hará suspirar

Hay algo indudablemente reconfortante en el queso derretido envuelto en una tortilla tostada, especialmente cuando le añades tiras de jugoso bistec y justo la cantidad perfecta de crujiente. Te lo digo, esta quesadilla no es cualquier cosa. Es el tipo de comida que te hace cerrar los ojos con el primer bocado.

Se me ocurrió esta receta en una perezosa tarde de domingo cuando no tenía ganas de cocinar nada… y sin embargo, necesitaba algo que se sintiera indulgente. ¿Sabes a qué me refiero? Ese antojo de algo caliente, cheesy y un poco desordenado, de la mejor manera. Tenía un poco de bistec asado sobrante (un jugoso ribeye al término medio de la noche anterior), una cebolla morada solitaria y un cajón lleno de sobras de queso. El resultado: pura magia en una sartén.

Esta no es tu quesadilla promedio. Es rica, ridículamente cheesy y crujiente en todos los lugares correctos. El tipo de plato que se siente como un premio. Y déjame decirte, con un solo bocado supe que tenía que compartirla con ustedes.

💥 Por qué esta quesadilla vale cada bocado

  • Triple amenaza de queso: Usamos tres tipos de queso para lograr elasticidad, cremosidad y un toque picante que combina perfectamente con la carne.
  • Sabor audaz de casa de carnes: Carne tierna sellada al punto, sazonada simplemente y cortada fina para que cada bocado sea delicioso.
  • Costra dorada y crujiente: Tortillas tostadas con mantequilla y crujientes a la perfección en la sartén, que le dan a esta quesadilla ese bocado que hace babear.
  • Rápida y sin complicaciones: Se prepara en unos 20 minutos, con mínima preparación si usas carne sobrante.
  • Agradable para todos: Ya sea que alimentes a comensales exigentes, amantes de la carne o fanáticos del queso, esta siempre recibe críticas entusiastas.

❓ Preguntas frecuentes – Respondidas con amor y sinceridad

¿Puedo hacerla con carne cruda o tiene que ser sobrante?

Totalmente a tu elección. A menudo la preparo con carne asada sobrante porque es rápido y reduce el desperdicio de comida (¡ganar-ganar!). Pero si cocinas la carne desde cero, manténlo simple: sal, pimienta y un poco de ajo en polvo. Deja que el queso y las tortillas sean los protagonistas. Para mejores resultados, corta la carne fina y a contrapelaje: así cada bocado queda tierno y fácil de morder.

¿Qué pasa si no tengo los tres quesos? ¿Puedo sustituir?

¡Por supuesto! Piensa en el trío de quesos como una sinfonía de sabores: el cheddar aporta intensidad, el Monterey Jack cremosidad y el mozzarella elasticidad. Si te falta uno, simplemente duplica el que tengas. El pepper jack es un sustituto picante que se derrite hermosamente. Incluso podrías probar con un gouda ahumado o provolone para darle un giro.

¡Mi quesadilla se desarma al voltearla! ¿Ayuda?

Ah, sí, el gran dilema del volteo. Aquí tienes algunos trucos que salvan vidas:

  • Usa una espátula ancha, como las de panqueques, o dos más pequeñas.
  • Deslízala sobre un plato y luego voltéala boca abajo en la sartén.
  • Mantén el fuego a medio para que no se queme mientras te armas de valor para voltearla.
  • No la sobrecargues. Sé que es tentador, pero una capa manejable de queso y carne se mantiene mejor unida y sabe increíble.

¿Puedo congelarlas?

Puedes, pero un consejo: las quesadillas congeladas no quedan tan crujientes como las frescas. Dicho esto, si estás preparando comidas, arma la quesadilla, envuélvela bien en papel aluminio y congélala antes de cocinarla. Cuando estés lista para comer, descongélala en el refrigerador y luego tuéstala en una sartén para recuperar esa costra dorada.

Ingredientes

Aquí tienes el desglose de lo que lleva esta obra maestra derretida y carnosa:

  • 2 tortillas de harina grandes: Usa las de tamaño burrito. Quieres suficiente espacio para armar tus capas sin que se salgan por los lados.
  • 1 taza de bistec cocido, cortado en tiras finas: El ribeye es mi primera opción (rico y jugoso), pero el sirloin o el New York strip también funcionan muy bien.
  • ½ taza de cheddar afilado, recién rallado: Para profundidad y acidez.
  • ½ taza de mozzarella rallada: Aporta ese satisfactorio estiramiento del queso.
  • ½ taza de Monterey Jack: Suave y cremoso, equilibra la intensidad del cheddar.
  • ½ cebolla morada pequeña, cortada en tiras finas: Un toque de dulzura y color.
  • ½ pimiento verde, picado: Opcional, pero añade frescura y crujiente.
  • 1 cucharada de mantequilla con sal: Para esa costra dorada.
  • ½ cucharadita de ajo en polvo: Juste lo suficiente para realzar el sabor.
  • Una pizca de sal kosher y pimienta negra recién molida
  • Opcional para servir: crema agria, guacamole, pico de gallo fresco o un chorrito de mayonesa con chipotle.

Instrucciones

  1. Cocina (o recalienta) tu bistec: Si empiezas con carne cruda, sazona generosamente con sal, pimienta y un toque de ajo en polvo. Sella en una sartén caliente hasta que forme una costra dorada profunda, luego déjala reposar y córtala fina a contrapelaje. Si usas sobras, solo caliéntala ligeramente, ¡no la cocines demasiado!
  2. Saltea las cebollas y los pimientos: En la misma sartén, añade un chorrito de aceite y saltea las cebollas y el pimiento hasta que estén tiernos y ligeramente caramelizados, unos 5 minutos. Ese dulzor une todo perfectamente.
  3. Arma la quesadilla: Coloca una tortilla plana y espolvorea la mitad de la mezcla de quesos. Añade las tiras de carne y las verduras salteadas, luego cubre con el queso restante. Coloca la segunda tortilla encima y presiona suavemente.
  4. ¡Crujiente!: En una sartén grande, derrite la mantequilla a fuego medio. Desliza con cuidado la quesadilla. Cocina unos 3-4 minutos por cada lado, presionando ligeramente con una espátula para lograr ese exterior dorado y crujiente. Si el queso comienza a derretirse, ¡es buena señal!
  5. Corta y devora: Déjala reposar 1-2 minutos, luego córtala en gajos. Sirve caliente con tus salsas favoritas. Yo soy fanática del guacamole y un poco de salsa picante.

👩‍🍳 Consejos profesionales de mi cocina

  • Usa queso en bloque y rállalo tú misma. El tipo pre-rallado viene cubierto con antiaglomerantes y, aunque es conveniente, no se derrite tan bien.
  • Añade un chorrito de jugo de limón a la carne antes de armarla para un toque brillante y ácido.
  • No subas demasiado el fuego. Manténlo a medio o medio-bajo para dar tiempo a que el queso se derrita mientras la tortilla se doran.
  • ¿Quieres crujiente extra? Espolvorea un poco de queso directamente en la sartén antes de añadir la tortilla: crea una costra de queso dorado y laceado. ¡Delicioso!

🧊 Almacenamiento y sugerencias para servir

Sobras (si es que quedan): Envuelve las porciones en papel aluminio o en un recipiente hermético y refrigera hasta por 3 días. Para recalentar, evita el microondas y usa una sartén, unos 2-3 minutos por cada lado para recuperar ese crujiente glorioso.

Acompáñala con:

  • Elote (maíz mexicano)
  • Ensalada simple de frijoles negros
  • Totopos + queso fundido o salsa verde
  • O simplemente manténlo sencillo y deja que la quesadilla brille.

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